
El exdirector de Pemex, Octavio Romero Oropeza, expresó condolencias a las familias de trabajadores que fallecieron en accidentes de la petrolera, pero la empresa eliminó los registros de esas víctimas de sus archivos. La información señala que, a pesar del pésame público, autoridades internas de Pemex procedieron a suprimir o no mantener constancia de algunos fallecimientos en la documentación institucional.
El hecho combina una manifestación pública de lamento por parte de Romero Oropeza con una actuación administrativa contraria: la desaparición de registros vinculados a trabajadores muertos en siniestros. La acción afecta tanto la memoria institucional como el acceso a información sobre las circunstancias y el conteo oficial de víctimas laborales dentro de la empresa.
La eliminación de nombres o registros de archivos institucionales puede tener implicaciones prácticas y legales para las familias de las víctimas, desde la acreditación de derechos laborales hasta la obtención de reconocimiento oficial. Además, la desaparición de registros dificulta la contabilización de incidentes en la empresa y limita la transparencia sobre seguridad y salud laboral en Pemex.
La coincidencia entre el pésame público del exdirector y la supresión de archivos plantea preguntas sobre el manejo interno de la información y la protección de los derechos de los trabajadores fallecidos. La situación obliga a revisar procedimientos de registro y de preservación documental en la petrolera para garantizar que los hechos sean debidamente consignados y reconocidos.



































































































