
El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, prepara la imposición de un arancel del 100 % sobre los medicamentos de marca y patentados importados, específicamente para aquellas compañías farmacéuticas que no hayan firmado acuerdos que aseguren precios accesibles dentro del país. Este anuncio se anticipa para ser oficializado próximamente.
Dicha medida ha impulsado a grandes fabricantes, como Pfizer y AstraZeneca, a negociar con el Gobierno y obtener exenciones temporales, mediante compromisos en plataformas oficiales que buscan controlar los costos. Además, empresas como Eli Lilly, Johnson & Johnson y Merck han prometido inversiones millonarias para expandir su producción en territorio estadounidense, con el objetivo de evitar las nuevas tarifas.
Según fuentes cercanas, las compañías que no pacten o mantengan negociaciones en curso con la administración serán sujetas a esta tarifa arancelaria, aunque todavía se evalúan excepciones para ciertos medicamentos y categorías de enfermedades. Por ahora, los detalles finales del plan aún pueden presentar modificaciones antes de su implementación.
Esta iniciativa forma parte de la estrategia gubernamental para reducir los costos farmacéuticos, incentivando la producción nacional y garantizando precios más bajos para los consumidores en Estados Unidos.



































































































