
Generalist, una startup de Silicon Valley, está apostando por una nueva era en robótica inspirada en los principios de escalabilidad de la inteligencia artificial, similar al auge de ChatGPT. Su innovador modelo GEN-1 promete habilitar a robots para realizar tareas físicas complejas, como doblar ropa o empacar diferentes objetos, con la capacidad de improvisar ante situaciones no previstas, superando así las limitaciones tradicionales de los sistemas robóticos.
El CEO de Generalist, Pete Florence, conocido por su participación en proyectos fundamentales como PaLM-E de Google, explica que el avance reside en tratar la robótica no como máquinas personalizadas, sino como modelos de lenguaje a gran escala alimentados con grandes cantidades de datos físicos. Esta estrategia permite que los robots aprendan a generalizar tareas, no sólo a repetir procedimientos programados.
Para superar el cuello de botella en la recopilación de datos, Generalist desarrolló las “manos de datos”, guantes que transforman las manos humanas en pinzas robóticas capaces de recolectar información visual y sensorial en entornos reales, desde hogares hasta almacenes. Con medio millón de horas de datos, estos modelos son entrenados para alcanzar una destreza que, aunque todavía limitada en hardware, ofrece una mayor agilidad operativa y resistencia fuera de entornos controlados.
Esta iniciativa refleja una tendencia creciente en Silicon Valley de invertir en robótica de alta competencia combinada con IA avanzada. Aunque algunos expertos consideran que aún se requieren innovaciones arquitectónicas significativas, Generalist se encuentra a la vanguardia en un cambio de paradigma que podría transformar radicalmente la autonomía y utilidad de los robots en tareas cotidianas y comerciales.



































































































