
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) reabrió este jueves el puerto de Santa Teresa, Nuevo México, para las inspecciones de ganado procedente de México, tras haber suspendido las importaciones el año pasado por la detección del gusano barrenador del Nuevo Mundo. La medida permitirá un mayor flujo de ganado hacia Estados Unidos, aunque no se espera que reduzca de inmediato los precios récord de la carne de vacuno.
El USDA autorizó la reapertura aplicando protocolos de tratamiento en el cruce; se calcula que podrían entrar entre 750 y 1,600 cabezas de ganado al día en Santa Teresa, frente a un máximo previo de unas 3,000 diarias. El organismo busca además estudiar la reapertura de otro puerto en Columbus, Nuevo México. Hasta ahora, en un puerto menor de Douglas, Arizona, ya han cruzado alrededor de 6,500 cabezas desde que se reanudaron operaciones allí.
A pesar del aumento potencial del suministro, los analistas y representantes del sector advierten que el impacto en precios será lento. El ganado importado necesita entre cinco y ocho meses para llegar a sacrificio, y Estados Unidos enfrenta una oferta limitada tras siete años de sequía que redujeron el tamaño del hato a 86.2 millones de cabezas en enero, la cifra más baja en 75 años. “No va a haber ningún cambio en el suministro de carne de vacuno procedente de ese ganado que cruza la frontera a corto plazo”, dijo Jeff Stolle, vicepresidente de marketing de Nebraska Cattlemen.
Las autoridades de Nuevo México destacaron que el bajo número de casos registrados en Estados Unidos y los protocolos de respuesta han permitido retomar el comercio. El recuento actual incluye dos casos activos en el país, entre ellos un caballo en Nuevo México a unos 257 kilómetros de Santa Teresa. El secretario de Agricultura de Nuevo México, Jeff Witte, señaló que el impacto porcentual será limitado, pero que las importaciones podrían ayudar a aliviar la presión sobre cebaderos que operan por debajo de su capacidad. El USDA también ha empleado medidas como la liberación de moscas estériles para contener la plaga mientras evalúa la reapertura de otros puntos fronterizos.



































































































