
Estados Unidos expresó su respaldo a la soberanía de México y defendió que el país actúe sin injerencias externas, subrayando que “si a México le va bien, es bueno para Estados Unidos”.
El mensaje enfatiza la importancia de relaciones bilaterales basadas en el respeto a la autonomía mexicana y en objetivos compartidos entre ambas naciones. La declaración vincula el bienestar de México con efectos positivos para Estados Unidos, planteando la soberanía como un elemento clave de la agenda común.
El pronunciamiento sitúa la cooperación y el respeto mutuo como pilares para abordar desafíos regionales y fortalecer vínculos políticos y económicos. La postura sugiere un enfoque en el que la estabilidad y prosperidad de México se consideran beneficiosas también para los intereses estadounidenses.
La afirmación reafirma la relevancia del diálogo entre ambos países en temas de interés mutuo y la necesidad de mantener relaciones sin interferencias que puedan afectar la autonomía de México.



































































































