
Rodrigo Paz tomó posesión como presidente de Bolivia, marcando el fin de un ciclo de veinte años bajo gobiernos socialistas. La ceremonia se llevó a cabo en la sede gubernamental situada a 3,600 metros sobre el nivel del mar y contó con la presencia de más de 50 delegaciones internacionales, subrayando la relevancia del evento en el ámbito regional y global.
Este cambio de administración representa un giro político significativo después de una prolongada etapa caracterizada por políticas de corte socialista en el país andino. El nuevo mandatario encara el desafío de conducir Bolivia hacia nuevas estrategias de desarrollo político y económico, con expectativas de reformas y apertura.
El alto número de delegaciones presentes refleja el interés continental e internacional en el rumbo que asumirá Bolivia bajo la gestión de Paz. Este acto protocolario también simboliza el respaldo diplomático y la voluntad de fortalecer relaciones bilaterales y multilaterales.
El acontecimiento es seguido con atención por la comunidad internacional debido a las implicaciones geopolíticas que conlleva la ruptura con dos décadas de socialismo, abriendo un nuevo capítulo para Bolivia en el escenario global.




































































































