
Un accidente menor en un vehículo eléctrico puede implicar costos de reparación muy superiores a los esperados en México, llegando a promediar 65,000 pesos según registros del 2025. En casos más graves, la factura puede acercarse a los 600,000 pesos, especialmente cuando se dañan componentes de alta complejidad técnica.
La raíz de estos costos se encuentra en las revisiones técnicas y protocolos de seguridad que deben realizarse en sistemas de alto voltaje, incluso cuando no existen daños visibles en el exterior del vehículo. “Cuando se afecta un componente de alto voltaje o la estructura, los montos pueden ubicarse entre 500,000 y 600,000 pesos”, explica Eduardo Salinas, director de Siniestros Autos y Daños de AXA México.
El proceso de reparación no solo involucra piezas externas como fascias o bloques, sino también recalibración de sistemas electrónicos y sensores integrados que son fundamentales para la seguridad del auto. Katia Sánchez, directora de Líneas Personales Autos y Daños de AXA México, señala que “tras un golpe leve, los sistemas de asistencia pueden quedar descalibrados aunque no exista daño exterior evidente”. Además, la batería de alto voltaje es uno de los elementos más costosos de reemplazar, ya que la reparación de esta pieza compleja no está estandarizada y, en muchos casos, se opta directamente por su sustitución para evitar riesgos.
Los talleres certificados para trabajar con vehículos eléctricos y la disponibilidad de refacciones impactan también los tiempos y costos de reparación, con un promedio de 11 días para estas intervenciones en 2025, similar a los vehículos de combustión interna. Finalmente, expertos recomiendan prácticas de manejo y mantenimiento preventivo, como evitar maniobras riesgosas en espacios angostos y controlar los niveles de carga de la batería, para reducir la probabilidad de reparaciones costosas y asegurar una mayor durabilidad del vehículo.



































































































