
El peso mexicano cerró el año 2025 rondando las 18 unidades por dólar, nivel poco previsto a principios del año, especialmente considerando los desafíos comerciales y económicos enfrentados. Contrario a lo esperado, la moneda local ha mostrado fortaleza sostenida, resultado de condiciones tanto internas como externas que han favorecido su apreciación.
La combinación de una demanda sólida por activos mexicanos y la resiliencia del sector económico local han sido clave. Adicionalmente, la política monetaria en México y Estados Unidos ha influido decisivamente. La Reserva Federal estadounidense aplicó un recorte inesperado en su tasa de interés, lo que debilitó al dólar frente a otras divisas, incluyendo al peso.
En el ámbito doméstico, el dinamismo de las exportaciones, a pesar de la desaceleración en el sector automotriz, ha sido apoyado por récords en exportaciones de manufacturas como computadoras. Banco de México también ha contribuido mediante la reducción gradual de tasas, manteniendo un diferencial atractivo para inversores a pesar de movimientos similares en otros mercados emergentes.
De cara a 2026, se espera que el peso pueda conservar su nivel cercano a las 18 unidades por dólar, siempre que persista la debilidad del dólar, una volatilidad cambiaria reducida y el diferencial favorable de tasas. No obstante, la inflación y el ritmo de ajustes en la tasa federal serán factores a observar, especialmente en un año marcado por el aumento esperado del consumo debido al Mundial de Futbol.




































































































