
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos incorporó al cártel mexicano Santa Rosa de Lima a su lista de sanciones a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Esta medida responde a las acusaciones contra esta organización criminal por el delito de robo de combustible, el cual impacta negativamente los mercados energéticos a nivel regional.
El cártel opera principalmente en Guanajuato, cerca de las instalaciones de la refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex). Extrae ilegalmente combustible de los oleoductos y lo comercializa en un mercado negro que abarca México, Estados Unidos y Centroamérica, según la información proporcionada por la OFAC.
Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, destacó el compromiso de su país de restringir el acceso de grupos criminales al sistema financiero estadounidense, señalando que “los cárteles mexicanos roban miles de millones de dólares a Pemex, alimentan la violencia desenfrenada y la corrupción en todo México, y socavan a las compañías legítimas de petróleo y gas natural en Estados Unidos”.
Santa Rosa de Lima disputa el control del mercado ilícito de combustibles con el Cártel Jalisco Nueva Generación, a quien EE.UU. designó como organización terrorista extranjera en 2025. Aunque el robo directo de combustible de oleoductos es una práctica tradicional, las operaciones ilícitas incluyen también esquemas más complejos de contrabando y evasión fiscal, algunos implicando a miembros de la marina mexicana en meses recientes. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha recuperado cerca de 11 mil millones de dólares mediante su estrategia contra este tipo de delitos, además de realizar detenciones y decomisos de grandes volúmenes de combustible robado en distintas regiones del país.




































































































