
Netflix ha defendido su adquisición de Warner Bros Discovery y HBO Max, valorada en 72 mil millones de dólares, argumentando que es una medida necesaria para competir con YouTube, que actualmente domina el mercado de entretenimiento en línea en Estados Unidos. Sin embargo, especialistas en leyes antimonopolio expresan escepticismo sobre que las autoridades regulatorias estadounidenses consideren a estas plataformas como rivales directos debido a sus distintas formas de contenido, audiencias y modelos de negocio.
La compañía de streaming busca avalar la compra resaltando que compite por el tiempo de atención del usuario con YouTube, propiedad de Alphabet y reconocido como el distribuidor televisivo más visto del país según Nielsen. A pesar de ello, expertos legales indican que será complicado persuadir al Departamento de Justicia de que ambos servicios son intercambiables, dada la diferencia entre el contenido exclusivamente producido y licenciado por Netflix, y el contenido generado por usuarios que sustenta a YouTube.
Netflix invierte grandes sumas en producciones originales con guion como “Stranger Things”, que suelen dominar los rankings de audiencia, mientras YouTube depende mayormente de videos musicales, tutoriales y creadores independientes, logrando más tiempo de visualización total. En octubre, YouTube alcanzó una cuota de mercado del 12.9% en streaming, superando el 9% que se proyecta para Netflix tras integrar HBO Max.
Por otro lado, ante un proceso regulatorio más riguroso y tras reformas recientes, Netflix tendrá que compartir documentación detallada que revele cómo internamente define a sus competidores, lo cual podría complicar su defensa si no incluye a YouTube como un rival destacado. Además, hay dudas sobre si la compra logrará reducir precios para los consumidores o simplemente fortalecerá la posición de mercado de Netflix, lo que también será evaluado por los reguladores.




































































































