La industria mundial de semiconductores enfrenta hoy el desafío de una cadena de suministro extensa, compleja y vulnerable. Frente a esta realidad, México destaca con tres ventajas competitivas clave para consolidarse en el sector, especialmente en las etapas de back-end como empaque, ensamble y pruebas, así como en manufactura complementaria. Gracias a su cercanía geográfica con Estados Unidos, el mayor mercado tecnológico global, nuestro país puede aprovechar factores estratégicos de tiempo, costo y flexibilidad.
Primero, el nearshoring permite recortar significativamente los tiempos de transporte y logística, un factor crítico en un sector donde la rapidez puede ser determinante. Mientras el traslado marítimo desde Asia a Estados Unidos toma hasta 30 días, producir y ajustar etapas clave desde México reduce inventarios en tránsito, libera capital invertido y asegura respuestas ágiles a la demanda.
Segundo, la flexibilidad operativa constituye una ventaja estructural al facilitar modificaciones rápidas en combinación de productos o prioridades, aspectos frecuentes en la cadena multinacional de semiconductores, donde un chip puede cruzar fronteras decenas de veces. Al acortar distancias y zonas horarias, la cercanía con socios y clientes disminuye riesgos y tiempos de coordinación, mejorando la competitividad.
Tercero, la capacidad para acelerar la calificación de nuevos productos e iterar procesos de ingeniería es decisiva en un mercado que valora ciclos cortos de innovación. México puede fungir como un laboratorio para pruebas, ajustes y validaciones inmediatas, permitiendo escalar producción antes que la competencia y acelerar el time-to-market.
Sin embargo, la materialización de estas ventajas requiere disciplina, talento especializado, infraestructura adecuada, certidumbre en energía y un marco normativo ágil que fomente la inversión. La geografía es una oportunidad concreta, pero el éxito dependerá de convertirla en una ventaja sostenible mediante políticas industriales efectivas y un enfoque estratégico.
José Luis Jáuregui, docente de maestría en Innovación y Excelencia Operacional en CETYS Universidad, aconseja aprovechar estas fortalezas para posicionar a México como un actor clave en el futuro de la industria global de semiconductores.




































































































