
La tasa de inflación anual en Brasil registró una disminución mayor a la proyectada al inicio de octubre, alcanzando un 4,94% frente a la previsión del 5%, según los datos oficiales recientes. Sin embargo, esta reducción no alterará la firme política monetaria del Banco Central, que mantendrá la tasa de interés Selic en un nivel elevado del 15% durante los próximos meses para controlar la inflación.
Durante el último mes, los precios al consumidor experimentaron un leve incremento mensual del 0,18%, también ligeramente inferior a las expectativas. El aumento en los costos de transporte, impulsado por mayores precios en combustibles y vuelos aéreos, presionó ligeramente al alza el índice de precios. En contraste, los precios de vivienda y alimentos registraron caída en este periodo.
El dinamismo del mercado laboral y la ampliación del gasto público han mantenido la inflación por encima de la meta oficial del 3%, generando preocupación entre los inversores debido al impacto de recientes programas sociales lanzados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva de cara a las elecciones generales del próximo año. Estas iniciativas generan incertidumbre sobre la sostenibilidad fiscal y elevan las expectativas inflacionarias hasta 2028.
Según análisis de expertos, la moderación observada en la inflación de servicios, clave para la evaluación del banco central, es ligera y aún insuficiente para anticipar una reducción inminente de las tasas de interés. Liam Peach, economista senior de Capital Economics, señaló que antes de que el banco central considere flexibilizar la política monetaria, es necesario observar evidencias claras de una desaceleración en el mercado laboral y en los precios de los servicios.



































































































