
Durante la noche del lunes, se escucharon varias explosiones en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, ubicado en el centro de Caracas, Venezuela. El incidente alarmó a residentes y observadores, acontecimiento que ocurre pocos días después de una operación aérea estadounidense sobre la capital que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro.
Aunque el origen y la causa exacta de las detonaciones no fueron aclarados inmediatamente, los sonidos cesaron en poco tiempo y no se reportaron daños visibles o víctimas. La ciudad se mantiene en un estado de tensión elevada tras el ingreso de fuerzas armadas estadounidenses durante la madrugada del sábado, suceso que escaló significativamente la presencia de Washington en territorio venezolano.
En la mañana posterior a las explosiones, se observó una presencia notable de fuerzas de seguridad fuertemente armadas junto con grupos progubernamentales denominados colectivos, quienes patrullaron la capital, realizando controles y revisiones incluso a conductores y sus dispositivos móviles. Vídeos difundidos por testigos muestran grupos armados y motociclistas próximos al palacio presidencial.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Información de Venezuela ni la Casa Blanca han proporcionado declaraciones oficiales sobre este suceso, cuyo contexto sigue siendo objeto de vigilancia y análisis por parte de autoridades y medios internacionales.




































































































