Estados Unidos y la Unión Europea lograron a fines de julio de 2025 un acuerdo comercial que establece un arancel recíproco fijo del 15% en ciertos productos, con el objetivo de evitar una escalada de tensiones comerciales entre ambas potencias. Este convenio entrará en vigor a partir del 1 de septiembre y contempla una amplia variedad de bienes, destacando sectores como automóviles, energía y semiconductores.
El acuerdo contempla la imposición de dicho arancel fijo sobre productos importados europeos en el mercado estadounidense, mientras que varios artículos estadounidenses accederán al mercado europeo sin aranceles, consolidando una relación comercial equilibrada. Además, se definieron compromisos de inversión estratégicos y la compra de suministros esenciales, incluyendo gas, petróleo, energía nuclear y chips de inteligencia artificial, que alcanzan un monto conjunto de más de 1.3 billones de dólares.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó que este primer paso busca restablecer la estabilidad y la previsibilidad en el comercio transatlántico en beneficio de empresas y consumidores. “Hemos cumplido con nuestros Estados miembros y la industria, restaurando la claridad y coherencia del comercio”, afirmó. Además, anticipó que continuarán negociando más reducciones arancelarias y explorando nuevas áreas de cooperación.
En cuanto a productos específicos, Estados Unidos aplicará a partir de septiembre únicamente el arancel de nación más favorecida a ciertos bienes como recursos naturales poco comunes, aeronaves, productos farmacéuticos genéricos y precursores químicos. Por su parte, la UE buscará garantizar que las tasas para productos farmacéuticos, semiconductores y madera no superen el 15%. El acuerdo también prevé colaboraciones para proteger mercados internos de acero y aluminio, aunque estos no forman parte del arancel fijo actual.




































































































