
Aunque un golpe menor en un vehículo eléctrico no deje daños visibles, las reparaciones pueden alcanzar costos elevados debido a la complejidad técnica y los protocolos de seguridad que requieren sistemas de alto voltaje. En 2025, el promedio de gasto en la reparación de estos automóviles fue de 65,000 pesos en México, con casos que han llegado hasta cerca de 600,000 pesos.
Muchas veces, los usuarios subestiman la gravedad de un accidente cuando la lámina parece intacta. Sin embargo, los sistemas de asistencia electrónica pueden quedar descalibrados, obligando a revisiones que encarecen la reparación. Fascias y sensores integrados se encuentran entre las partes que más intervenciones requieren, con costos que arrancan alrededor de 7,000 pesos y pueden escalar entre 9,000 y 15,000 pesos aún sin daños externos notorios.
La batería de alto voltaje es el componente que genera mayor impacto económico cuando resulta afectada. Por protocolo de seguridad, muchos siniestros con daño estructural o en módulos asociados requieren sustitución de la batería en lugar de reparación, incrementando considerablemente el costo total. Además, procesos posteriores para verificar la correcta integración del sistema eléctrico prolongan el tiempo y gastos en taller.
Los tiempos promedio de reparación para autos eléctricos se mantuvieron en 11 días durante 2025, similar a los vehículos de combustión. No obstante, la disponibilidad de talleres certificados y refacciones específicas influye directamente en los costos y duración del servicio. Para evitar gastos elevados, se recomienda a los usuarios extremar precauciones en maniobras cotidianas, evitar cruces por inundaciones que activan protocolos costosos y mantener prácticas adecuadas de carga y mantenimiento del sistema eléctrico y la batería.



































































































