
La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) está cerrando 2025 con un desempeño notable, proyectando una ganancia anual acumulada del 28.4%, superando ampliamente las expectativas previas. Este impulso se inscribe dentro del fenómeno que también favoreció a los mercados emergentes, los cuales registraron uno de sus mejores años. Sin embargo, para 2026, el panorama anticipa un comienzo complicado debido principalmente a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la toma de utilidades y movimientos tácticos por parte de los inversionistas.
Analistas de Monex indican que el índice principal alcanzó niveles históricos luego de recuperarse con fuerza tras una caída del 13.7% ocurrida en 2024, un patrón que se ha repetido en ciclos anteriores. A pesar de este repunte, prevén una corrección promedio del 5% en el primer semestre de 2026 como parte de una normalización esperada tras la recuperación. El rendimiento del índice al cierre del próximo año podría situarse entre 60,400 y 67,250 puntos, con la revisión del T-MEC como factor clave que influirá en la volatilidad.
Históricamente, durante períodos de renegociación comercial vinculados al T-MEC, el mercado mexicano ha mostrado correcciones modestas en los primeros semestres seguidas de ajustes positivos en los segundos, lo que sugiere que los movimientos de 2026 serán más tácticos que señal de deterioro estructural. Monex estima que el IPC podría ubicarse en torno a los 64,750 puntos dentro de un rango fundamentado en análisis estadísticos.
A nivel global, los mercados emergentes continúan siendo un destino atractivo para los inversores en 2026 debido a varios factores: posibles recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, una desaceleración en el dominio del dólar y un ciclo favorable de materias primas. Además, estos mercados han mejorado sus fundamentos institucionales al fortalecer bancos centrales y consolidar políticas fiscales y monetarias, lo que los posiciona con mayor estabilidad. Según UBS, economías como China, India, Brasil e Indonesia se destacan, y México también se beneficia, en particular, con un peso mexicano que podría ganar valor frente a un dólar debilitado, compartiendo esta dinámica con divisas como el real brasileño y la rupia india.
En conjunto, aunque 2026 traerá desafíos inmediatos para la BMV por su entorno institucional y ajustes tácticos, la región y México mantienen su atractivo en un contexto internacional que favorece a los mercados emergentes con potencial para recibir nuevos flujos de inversión.




































































































