
El balotaje presidencial celebrado en Bolivia enfrentó una destacada baja asistencia, especialmente en Santa Cruz, donde las autoridades electorales reportaron un elevado abstencionismo durante la jornada. Desde el mediodía, el Tribunal Electoral hizo un llamado público para que los ciudadanos acudieran a votar, debido a que en varios centros de votación se registraron retrasos para abrir las mesas por la falta de jurados electorales. En algunos colegios, los vecinos debieron organizar grupos para facilitar la apertura, lo que también afectó el horario de cierre de las urnas.
La jornada transcurrió con tranquilidad y sin incidentes de orden público. Al cierre de las mesas, alrededor de las cuatro de la tarde hora local, comenzó el conteo de votos y se esperaba la publicación oficial de resultados horas más tarde. Este proceso es trascendente pues se decide el próximo presidente en un contexto económico crítico para el país.
Los candidatos en disputa, Rodrigo Paz por la centro derecha y Jorge ‘Tuto’ Quiroga por la derecha, orientaron sus campañas al voto joven, que representa más del 31% del electorado habilitado. Estos jóvenes, de entre 18 y 30 años, caracterizados por informarse principalmente a través de redes sociales y sin mayor afiliación política, enfrentan altos índices de desempleo y un ambiente político dominado por dos décadas del Movimiento al Socialismo.
Además, esta elección ha estado marcada por una mayor interacción digital, con múltiples espacios como podcasts y creadores de contenido que entrevistaron a los candidatos, generando un escenario nuevo respecto a procesos electorales anteriores. Mientras Paz adopta un discurso más centrista y ambiguo, Quiroga se posiciona de manera más marcada hacia la derecha liberal. Ambos candidatos han compartido trayectoria política en partidos aliados y se presentan como opositores al actual gobierno de Luis Arce, marcando así un momento de cambio tras veinte años de predominio socialista.
Esta información fue actualizada tras el cierre oficial de las urnas, con la constatación por parte del Tribunal Electoral de la baja participación ciudadana en las elecciones.




































































































