
En el contexto inmobiliario mexicano, la vivienda usada ha tomado una posición predominante en la otorgación de créditos hipotecarios, desplazando a las unidades nuevas, fenómeno que se ha acentuado desde la pandemia. Este cambio refleja nuevas dinámicas en el mercado habitacional, donde se observa una mayor preferencia o acceso hacia casas y departamentos previamente habitados.
Esta tendencia se enmarca en un escenario donde la oferta y demanda de vivienda se ajustan ante factores socioeconómicos actuales, poniendo a la vivienda usada como una opción viable para numerosos compradores. El ajuste también se vincula con la revalorización de los espacios y la dificultad que enfrentan ciertos segmentos para adquirir propiedades en condiciones óptimas dentro de las zonas urbanas.
Por otro lado, diversas iniciativas gubernamentales y programas como el de Vivienda para el Bienestar buscan atender la demanda habitacional y ofrecer alternativas de acceso, mientras que instituciones financieras como el Infonavit continúan desarrollando estrategias para apoyar a los derechohabientes con créditos accesibles y soluciones para créditos impagables.
Así, el entorno inmobiliario en México exhibe cambios importantes impulsados tanto por las condiciones del mercado como por la evolución de políticas públicas, enfatizando el papel central que juega la vivienda usada en el financiamiento hipotecario actual.




































































































