
La tormenta tropical Lorena, que recientemente perdió fuerza y se degradó de huracán a tormenta tropical, continúa representando un riesgo significativo para México, especialmente en la región de Baja California Sur. Aunque la intensidad del fenómeno ha disminuido, persisten riesgos asociados a fuertes lluvias y posibles inundaciones en dicha zona.
Fabián Vázquez, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México, ha explicado que, pese a la reducción en la categoría del ciclón, las condiciones climáticas y los daños potenciales se mantienen. Esto demanda un monitoreo constante y medidas preventivas para proteger a la población y evitar posibles emergencias.
Las autoridades mexicanas mantienen una vigilancia activa para anticipar cualquier cambio en el comportamiento de Lorena, que podría derivar en afectaciones locales. La población en áreas vulnerables debe atender las recomendaciones oficiales y estar preparada ante cualquier eventualidad derivada de las precipitaciones e inundaciones que se podrían presentar.
En síntesis, aunque Lorena ha dejado de ser huracán, su influencia sobre el clima y el peligro que representa especialmente en Baja California Sur no debe ser subestimada, por lo que se insta a mantener la precaución y atención a los comunicados oficiales.




































































































