
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dio a conocer este 25 de febrero de 2026 su propuesta de reforma electoral, que introduce modificaciones tanto en la estructura del Congreso como en la financiación pública de partidos políticos e instituciones electorales. Aunque busca fortalecer la democracia eliminando las listas plurinominales en las cámaras legislativas, la iniciativa ha generado críticas dentro y fuera del oficialismo.
Entre los cambios principales se encuentra la reducción del Senado de 128 a 96 integrantes, todos electos por voto directo: 64 por mayoría relativa y 32 por primera minoría, eliminando completamente los escaños plurinominales. En la Cámara de Diputados se mantiene el total de 500 miembros, pero se plantea modificar la forma en que se eligen los 200 diputados por representación proporcional, proponiendo que 97 sean candidatos perdedores con mejores resultados dentro de su partido, 95 electos directamente y 8 para residentes en el extranjero. Esta medida busca dar mayor poder a los votantes para definir quiénes acceden a curules.
La reforma también contempla reducir en 25% el presupuesto otorgado al Instituto Nacional Electoral (INE), institutos electorales locales, tribunales y partidos políticos, argumentando que existen recursos excesivos que podrían reasignarse. Además, se propone que los cómputos oficiales se inicien el mismo día de la elección —eliminar el PREP—, facilitar el voto en el extranjero, regular y prohibir el uso de Inteligencia Artificial y bots en campañas, disminuir el tiempo de radio y televisión destinado al INE y partidos durante procesos electorales, así como incorporar tecnologías en consultas populares, referéndums y revocaciones de mandato.
Sheinbaum defiende que el objetivo es fortalecer la democracia eliminando la influencia de las burocracias partidistas. “No es todo lo que decía la oposición, que íbamos a acabar con la democracia… Son reformas sencillas, muy racionales, pero que responden a la demanda de la gente esencialmente: que se eliminen las listas de burocracias partidarias y todos a voto popular”, señaló. Sin embargo, analistas advierten que los cambios podrían concentrar el poder en ciertos grupos y complicar la pluralidad en el Congreso, mientras que aliados de Morena, como PT y PVEM, han manifestado desacuerdo, especialmente por la reducción presupuestal. Para que la reforma se apruebe requiere aprobación de dos terceras partes del Senado y Cámara de Diputados, así como de la mayoría de congresos locales. Su aprobado a tiempo es clave para su implementación en las elecciones de 2027.



































































































