
En México, el transporte terrestre domina el comercio exterior, con aproximadamente el 66% de las exportaciones y casi la mitad de las importaciones desplazándose por carretera. Solo el 17% de las exportaciones mexicanas se realiza por vía marítima, a pesar de que el país cuenta con extensas costas en ambos océanos. Este bajo aprovechamiento de la infraestructura portuaria limita el potencial logístico que México posee gracias a su geografía estratégica que conecta con Europa, Asia, Estados Unidos y América Latina.
Durante el último año, los puertos comerciales mexicanos gestionaron 135.8 millones de toneladas en mercancías. Sin embargo, la mayoría de esa carga corresponde a importaciones, estancando la participación marítima en las exportaciones. Cuatro puertos concentran el 76% del movimiento por mar: Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Veracruz y Altamira. A pesar de esto, la saturación en la frontera norte, con sus múltiples cruces carreteros y ferroviarios, está al máximo de su capacidad, evidenciando la necesidad de potenciar las rutas marítimas.
Especialistas señalan que aprovechar al máximo los puertos mexicanos es esencial para fortalecer la integración regional y diversificar las cadenas de suministro frente a las presiones arancelarias. Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, enfatiza que “México ha desperdiciado sus puertos”, y destaca el enorme potencial del sur-sureste del país para impulsar el comercio internacional hacia Sudamérica y Europa.
En respuesta, el gobierno federal está impulsando un plan de inversión en infraestructura portuaria con 12 proyectos clave para ampliar y modernizar terminales en distintos estados. Para este año, se destinan 18,000 millones de pesos públicos y más de 5,600 millones privados, con una visión que prevé inversiones por 142,000 millones en el sexenio público y 264,000 millones privados. El relanzamiento de puertos como Matamoros y la expansión de Manzanillo ilustran un esfuerzo por diversificar las rutas comerciales y fortalecer la posición de México como una potencia industrial y logística global.




































































































