
La industria automotriz mexicana enfrentará en 2025 su primer retroceso importante desde la pandemia de COVID-19, interrumpiendo una racha de crecimiento que se había mantenido durante los últimos años. Entre enero y noviembre de este año, la producción de vehículos ligeros en México alcanzó 3,709,533 unidades, representando una caída interanual del 1.5%, mientras que en noviembre la caída llegó a 8.4%, la menor cifra para ese mes desde 2023. Este descenso contrasta con la recuperación que siguió a la crisis sanitaria, cuando la industria superó dificultades como la escasez global de semiconductores y problemas logísticos para crecer a ritmos de dos dígitos en varios meses.
Este cambio en la tendencia se atribuye en gran medida a la implementación de nuevos aranceles aplicados por Estados Unidos, que se reactivaron con el regreso de Donald Trump a la presidencia en enero de 2025. Trump prometió imponer impuestos a importaciones extranjeras, concretándose el 4 de marzo con aranceles del 25% sobre vehículos importados de México y Canadá, con algunas excepciones temporales para ciertos sectores. Además, entre abril y mayo, Estados Unidos extendió estos gravámenes a autopartes y otros componentes, lo que afectó directamente a la industria mexicana que está altamente integrada con la cadena de suministro estadounidense.
El sector automotriz participa con el 4.5% del PIB nacional y exporta cerca de 2.85 millones de vehículos anualmente a Estados Unidos, de modo que cualquier alteración en el comercio bilateral impacta rápidamente en la producción local. “La producción se ha visto afectada por la incertidumbre generada por Estados Unidos, el principal destino de los autos fabricados en México”, indicó Rogelio Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA). Las decisiones de inversión también se han vuelto más cautelosas, dificultando la planificación de ampliaciones de capacidad y el lanzamiento de nuevos modelos.
Por otro lado, el mercado estadounidense apuntó una contracción en ventas de vehículos durante los primeros ocho meses del año, con una baja de 3.7% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de S&P Global. Este debilitamiento junto con los aranceles eleva los costes para el consumidor final, presionando aún más la demanda y afectando los volúmenes de exportación de México, que disminuyeron 1.6% en unidades hasta noviembre. La actual desaceleración responde principalmente a factores de política comercial y la volatilidad en las regulaciones arancelarias, lo que complica la planificación a largo plazo para un sector que tradicionalmente requiere estabilidad. La industria aguarda señales claras sobre la evolución de la relación comercial con Estados Unidos para definir si este descenso es temporal o el inicio de un ciclo prolongado.




































































































