
El Tren Maya, inaugurado en diciembre de 2023 y aún no rentable, continuará recibiendo recursos públicos en 2026, pero con un recorte nominal del 33%, asignándose 30,000 millones de pesos para mantener operaciones, infraestructura y locomotoras. Esta reducción en el presupuesto para este proyecto refleja un cambio en la estrategia federal, que ahora amplía la inversión hacia corredores ferroviarios del Bajío y el norte del país, regiones con foco industrial y logístico en desarrollo.
El presupuesto total destinado a trenes para 2026 será de 100,338 millones de pesos, una disminución del 32.6% respecto al año anterior. El ajuste responde a que el Tren Maya, considerado un tren con vocación turística, entrará en una etapa de consolidación operativa, en lugar de construcción, lo que justifica la reducción en inversión. Según expertos, como Oscar Cortés Hidalgo, exdirector general de Estudios Ferroviarios, “el gasto fuerte ya se realizó en años previos, ahora el enfoque es mantener y operar”.
Además, el gobierno impulsa nuevos proyectos ferroviarios de carga en el Bajío y el noreste del país, como los trenes Saltillo-Nuevo Laredo y Querétaro-Irapuato. Estos buscan fortalecer la infraestructura logística de la industria automotriz y manufacturera, zonas clave del desarrollo económico nacional. Se prevé que a partir de 2027 estos corredores reciban mayores recursos conforme avancen sus estudios y obras.
El sureste sigue siendo estratégico para el turismo, en especial con la proximidad del Mundial de Fútbol 2026. El Tren Maya es parte fundamental en la promoción turística de la región, complementado por la conectividad aérea de Cancún y Mérida y la percepción de seguridad en estados como Yucatán y Campeche, lo que favorece la atracción de visitantes internacionales y la extensión de su estancia para conocer más destinos del país.




































































































