
En México, el jaguar enfrenta una amenaza cada vez más compleja que combina la pérdida de su hábitat, el conflicto con actividades humanas y el comercio ilegal de sus partes. Este felino emblemático para el país, elegido como símbolo del Mundial 2026, sufre un tráfico silencioso y disperso que opera principalmente en plataformas digitales.
De acuerdo con un reciente informe realizado por WWF y la Asociación Mexicana de Mastozoología (AMMAC), entre 2012 y 2023 se documentaron 36 decomisos relacionados con jaguares, incluyendo animales vivos y partes como colmillos y pieles. Veracruz, Puebla y Jalisco son los estados con mayor incidencia. Aunque el comercio ilegal no está organizado como una red criminal sofisticada, la venta en redes sociales y sitios como Facebook y Mercado Libre demuestra una demanda nacional que alimenta este mercado.
El origen de esta problemática está ligado al conflicto entre ganaderos y jaguares. Sandra Petrone, directora de Vida Silvestre en WWF, explica: “Hay cacería de individuos por este conflicto con los humanos. Y a partir de eso es posible que las partes ingresen a algún mercado ilegal”. En zonas marginadas, la pérdida de ganado impacta económicamente a las familias rurales, impulsando la matanza del felino y la venta de sus partes como fuente de ingresos.
Frente a este panorama, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha lanzado una guía para que la ciudadanía pueda identificar y reportar la venta ilegal de fauna silvestre en plataformas digitales. Además, WWF colabora con instancias gubernamentales en proyectos que buscan promover la coexistencia sostenible mediante el fortalecimiento de corredores biológicos y la atención al conflicto humano-jaguar. La visibilización del jaguar como símbolo en un evento mundial representa una oportunidad para intensificar esfuerzos y asegurar la protección de esta especie y su ecosistema.




































































































