
El precio del oro alcanzó un máximo histórico al superar los 3,500 dólares por onza, impulsado por las crecientes expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos reducirá las tasas de interés en su próxima reunión de septiembre, además de los continuos riesgos económicos y políticos que afectan los mercados globales.
Para la sesión del 2 de septiembre de 2025, el oro al contado registró un incremento del 1.4%, cotizándose alrededor de 3,526 dólares por onza tras alcanzar un pico intradía de 3,526.22 dólares. Esto representa un aumento cercano al 34% acumulado en lo que va del año. Paralelamente, los futuros del oro con vencimiento en diciembre subieron un 2.1%, situándose en 3,590.9 dólares.
Según Suki Cooper, analista del Standard Chartered Bank, “el mercado del oro está entrando en un periodo estacionalmente fuerte para el consumo, junto con las expectativas de un recorte de tasas en la reunión de septiembre de la Fed. Seguimos esperando nuevos máximos históricos”. La herramienta FedWatch de CME refleja un 92% de probabilidad de que la Fed reduzca 25 puntos básicos las tasas de interés el 17 de septiembre, lo que favorece el atractivo del oro, un activo que no genera intereses y se beneficia en entornos de tipos bajos.
El avance del metal precioso este año ha estado respaldado además por compras de bancos centrales, la necesidad de diversificación frente al dólar debilitado, y una creciente demanda como refugio ante tensiones geopolíticas y comerciales. La incertidumbre generada por las políticas del gobierno estadounidense y sus presiones sobre la autonomía de la Fed también han reforzado el interés en el oro. En cuanto a otros metales, la plata aumentó ligeramente, mientras que el platino y el paladio tuvieron disminuciones marginales en sus cotizaciones.




































































































