
Cada año, un gran número de personas de origen mexicano residentes en Estados Unidos emprenden viajes por carretera que se extienden hasta miles de kilómetros con el objetivo de reencontrarse con sus familias en México. Esta tradición, que refleja el fuerte vínculo entre las comunidades migrantes y sus raíces, tiene un impacto significativo tanto social como cultural.
Los desplazamientos suelen ser largos y representan un esfuerzo considerable para quienes mantienen lazos familiares en el otro lado de la frontera sur. Esta ruta es recorrida mayormente durante épocas festivas o momentos especiales, cuando los paisanos buscan compartir tiempo con sus seres queridos.
La travesía no solo representa un viaje físico, sino también un acto de reafirmación cultural y familiar. Estos desplazamientos ponen de relieve las complejas dinámicas migratorias entre México y Estados Unidos, donde las conexiones afectivas motivan movimientos que desafían las distancias y dificultades.
Este fenómeno silencioso pero constante destaca la importancia del intercambio humano más allá de las fronteras políticas y económicas, mostrando la profunda relación que unen a ambos países a través de sus habitantes y familias compartidas.




































































































