A pesar de no ser actualmente un actor dominante en la manufactura mundial de semiconductores, México ha comenzado a avanzar en el sector con nuevas inversiones y políticas públicas enfocadas en atraer capital y desarrollar capacidades propias. Aunque países como China, Taiwán y Estados Unidos encabezan la producción global de chips, la posición comercial de México frente a Estados Unidos, su principal socio, sigue siendo sólida, favorecida por la continuidad del T-MEC, que no contempla aranceles para semiconductores.
La industria mexicana en este campo ha estado tradicionalmente enfocada en el ensamble final de dispositivos electrónicos como televisores y computadoras, sin embargo, el surgimiento de planes como el “Plan México” y el “Plan Cutzari” —ambos impulsados con apoyo público, privado y académico— apuestan por un desarrollo integral de la manufactura de semiconductores, incluyendo la creación de un centro nacional para su desarrollo con una inversión estimada en 40,000 millones de dólares durante los próximos cinco años.
Recientemente, dos compañías nacionales han anunciado proyectos para iniciar operaciones de ensamble, prueba y empaquetado de semiconductores en Sonora y Baja California, con propuestas diferenciadas en tecnología: una se enfocará en semiconductores analógicos de radiofrecuencia y la otra en semiconductores de baja y media potencia. Estas empresas buscan atraer tanto inversión pública como privada y tienen como objetivo convertirse en proveedores para fabricantes globales que operan con el modelo OSAT (Outsourced Semiconductor Assembly and Test).
Actualmente, México cuenta con plantas de firmas reconocidas en la industria como Qualcomm, Infineon, Skyworks y Intel, generando una facturación anual cercana a los 17,000 millones de dólares, lo que representa aproximadamente el 3.4% del mercado global de semiconductores. Para potenciar su posición y atraer más inversión, la capacitación de la fuerza laboral es clave, por lo que varias universidades han ajustado sus planes de estudio hacia esta industria. Con esta combinación de factores, se espera un crecimiento sostenido en la manufactura de semiconductores en México en los próximos años, impulsado también por la creciente demanda que genera el avance tecnológico y la inteligencia artificial.




































































































