
México ha implementado nuevos aranceles a más de mil productos importados de China y otros países asiáticos sin tratados de libre comercio con el país, como parte de una reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación (LIGIE). La medida busca resguardar sectores estratégicos de la economía nacional y fomentar la producción local.
Entre los sectores más afectados por estos incrementos tarifarios destacan la industria textil, con 398 fracciones arancelarias, prendas de vestir (308), siderúrgica (248), autopartes (141) y plásticos (79), además de calzado, papel, juguetes y muebles, entre otros. Estas industrias representan aproximadamente el 8.3% de las importaciones totales de México para 2024.
El gobierno estima que la recaudación derivada de estos aranceles podría alcanzar los 70 mil millones de pesos anuales, además de proteger cerca de 350 mil empleos principalmente en manufactura, textil, calzado y automotriz. En respuestas al reclamo de China, las autoridades mexicanas explicaron que la política está dirigida a países sin acuerdos comerciales, incentivando la producción nacional para disminuir la dependencia de importaciones.
Por otra parte, se prevé que el impacto inflacionario por esta medida sea limitado, pues los productos afectados tienen baja ponderación en el índice nacional de precios al consumidor. Además, el gobierno confía en que la sustitución por producción nacional y proveedores alternativos mitigará cualquier presión inflacionaria significativa. Esta estrategia ocurre en un contexto de revisión próxima del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, en un escenario comercial global complejo.




































































































