
México avanza rápidamente hacia un envejecimiento demográfico sin contar con políticas adecuadas que acompañen esta transformación. Actualmente, el 12.8% de la población tiene más de 60 años, proporción que se estima aumentará a casi 15% para 2030 y alcanzará un 34.2% en 2070. Este cambio representa una oportunidad económica significativa, conocido como la economía plateada, que impulsa el desarrollo en mercados como Japón y Europa, pero que en México carece de un plan claro.
El crecimiento demográfico de adultos mayores es consecuencia de una disminución en la tasa de natalidad y un aumento en la esperanza de vida. Para 2050, se prevé que el consumo interno ligado a este segmento representará alrededor del 40%, de acuerdo con expertos en servicios financieros para pensionados. Sin embargo, el país aún no ha desarrollado políticas públicas orientadas a integrar a esta población de manera más activa en la economía y la sociedad, limitándose en la mayoría de los casos a abordar únicamente temas relacionados con las pensiones.
La realidad es que las personas mayores hoy son consumidoras activas, muchas continúan trabajando, invierten, administran su patrimonio y son decisoras en el gasto familiar. Sectores como la salud, vivienda, turismo y bienestar comienzan a detectar las oportunidades que ofrece este mercado, aunque el acceso a financiamiento y herramientas digitales aún representa un desafío. Además, el gasto público en pensiones consume una proporción creciente del presupuesto nacional, cerca del 23%, superando el destinado a educación y salud, lo que podría poner en riesgo la estabilidad fiscal en las próximas décadas.
Especialistas advierten que, sin una reforma profunda al sistema de pensiones y la implementación de políticas que impulsen la educación continua, la participación laboral extendida y los sistemas de cuidado, México enfrentará serias dificultades económicas y sociales. El reto es considerar el envejecimiento desde una perspectiva integral y anticipada, desarrollando una estrategia que no solo reconozca a los adultos mayores como consumidores, sino que también los incluya como actores productivos y emprendedores dentro del mercado nacional.




































































































