
El gobierno de México emitió un monto total de 8,000 millones de dólares en bonos distribuidos en tres diferentes plazos con el propósito de financiar gastos generales y respaldar parcialmente la recompra de deuda de la petrolera estatal Pemex, cuyo pago asciende a 9,900 millones de dólares.
La oferta incluye un bono a cinco años por 1,500 millones de dólares con un rendimiento de 123 puntos básicos sobre títulos comparables del Tesoro estadounidense. Adicionalmente, se colocaron 4,000 millones de dólares en un título a siete años con un diferencial de 165 puntos básicos, y un bono a diez años por 2,500 millones de dólares con una tasa similar.
Los bancos que lideraron la colocación fueron Bank of America, Citigroup y JPMorgan, seguidos por Deutsche Bank, Goldman Sachs, Mizuho y Sumitomo Mitsui Banking Corporation, quienes facilitaron la operación en los mercados internacionales.
Esta emisión tiene como objetivo fortalecer la liquidez de Pemex, permitiendo a la empresa afrontar obligaciones financieras y mejorar su perfil de deuda, en un contexto donde la gestión y sostenibilidad de las finanzas de la estatal es clave para la estabilidad económica del país.




































































































