
Irán y Estados Unidos iniciaron conversaciones indirectas con el objetivo de reducir las crecientes tensiones en Medio Oriente que podrían desencadenar un conflicto mayor. Estas reuniones mediadas por Omán se celebraron en su capital, Mascate, y se consideran la primera fase de un proceso diplomático más amplio.
El ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, se reunió por separado con representantes iraníes, encabezados por Abbas Araghchi, y con la delegación estadounidense, que incluye al enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. La reunión comenzó con la presentación de un plan preliminar por parte de Irán para gestionar la situación actual y avanzar en posteriores negociaciones.
Teherán aclaró que las discusiones abordan temas generales destinados a definir una hoja de ruta para futuros diálogos, priorizando la evaluación de la buena voluntad y seriedad de Estados Unidos. Mientras tanto, Washington no ha emitido comentarios oficiales sobre las reuniones.
En el contexto geopolítico, los precios del petróleo han aumentado considerablemente debido a los temores de un conflicto bélico en la región. Irán también ha llevado a cabo operativos para incautar cargamentos de combustible sospechosos en el Golfo Pérsico. Por su parte, Estados Unidos ha recomendado a sus ciudadanos en Irán que consideren salir del país o preparar suministros básicos.
Las tensiones entre ambos países persisten, con amenazas estadounidenses de ataques militares y advertencias iraníes sobre una guerra regional que incluiría a Israel y EE.UU. Analistas señalan que, pese a algunos avances en la diplomacia, aún es probable que se produzcan acciones militares. El proceso diplomático se encuentra en una etapa delicada y no está claro si podrá conducir a un acuerdo definitivo que abarque tanto el programa nuclear iraní como sus actividades en misiles y apoyo a milicias regionales.



































































































