
México está considerando la aplicación de aranceles a ciertos componentes de autopartes provenientes de China, medida que ha generado preocupación en la industria nacional por sus posibles efectos en la relación comercial establecida en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta iniciativa busca proteger a los productores mexicanos en un sector muy integrado a nivel regional, sin embargo, la determinación final aún se encuentra en análisis por parte del gobierno federal.
La presidenta del país, Claudia Sheinbaum, ha mencionado que las tarifas se anunciarán para industrias específicas en su debido momento, con el sector automotriz ya incluido en las conversaciones iniciales. El precedente de aplicar aranceles a productos textiles el pasado diciembre ha sido señalado como una ruta posible para respaldar la producción nacional en este otro sector.
Desde la Industria Nacional de Autopartes (INA), su director Gabriel Padilla explicó que esta medida forma parte de una estrategia integral vinculada a la renegociación del T-MEC con Estados Unidos y Canadá. El objetivo es fortalecer la fabricación local de refacciones y repuestos, promoviendo un incentivo para la industria mexicana sin afectar la integración regional. Enfatizó la importancia de definir con precisión los componentes afectados para evitar impactos negativos sobre aquellos con alta dependencia tecnológica y que son esenciales en la manufactura conjunta con socios internacionales.
La discusión también ha tomado un matiz político, con especialistas señalando que este acercamiento forma parte de negociaciones previas a la revisión del T-MEC para abordar preocupaciones de Estados Unidos sobre la presencia de China en las cadenas productivas. Según datos brindados por la INA, la inversión china en autopartes es inferior al 3% y cuentan con menos de 40 empresas instaladas en México, lo que representa una influencia limitada dentro del sector y pone en duda la percepción de una gran participación china en el mercado mexicano. La industria trabaja en diplomacia industrial para alinear esfuerzos con Estados Unidos y Canadá, buscando mantener a Norteamérica como un bloque competitivo en autopartes sin fracturar la cadena regional existente.




































































































