
El panorama político reciente en Venezuela genera incertidumbre para las empresas mexicanas que mantienen operaciones en ese país. Firmas como Grupo Bimbo y Coca-Cola FEMSA continúan con actividades limitadas, evitando reportar resultados financieros significativos mientras otras, como Gruma, decidieron salir ante el contexto adverso.
Durante más de dos décadas, estas compañías han enfrentado dificultades derivadas de controles cambiarios, hiperinflación, y políticas de nacionalización implementadas principalmente desde la administración de Hugo Chávez. Este entorno tensionante llevó a algunas a abandonar el mercado, mientras otras optaron por operar con exposición mínima, bajo estrictas condiciones gubernamentales.
El interés de Estados Unidos en Venezuela, manifestado públicamente por voces políticas sobre una posible intervención, ha generado expectativas respecto al regreso de multinacionales, especialmente en el sector petrolero. Sin embargo, analistas advierten que la reanudación de actividades significativas dependerá de cambios profundos que garanticen seguridad jurídica y estabilidad política, algo que podría tardar años en concretarse.
Carlos Hermosillo, experto bursátil, señala que “la experiencia allá no ha sido particularmente buena” y que las compañías evaluarán con cautela su eventual retorno o expansión en el país. Por su parte, Humberto Calzada, economista de Rankia Latam, explica que los inversionistas esperan señales claras sobre la transición política y económica para considerar reingresos, siempre que se consolide el Estado de Derecho y se ofrezca mayor certidumbre.
Mientras Grupo Bimbo opera mediante la filial OLA, enfrentando el encarecimiento de insumos y restricciones, Coca-Cola FEMSA registra su presencia como inversión extranjera no consolidada desde 2017. En contraste, Gruma selló su retiro tras la expropiación de sus activos en Venezuela y un proceso arbitral que terminó con una indemnización millonaria por parte del gobierno venezolano.
Este escenario refleja las complejas decisiones que deben tomar las compañías mexicanas sobre su futuro en un país que busca definir un nuevo rumbo económico tras el relevo de Nicolás Maduro.




































































































