
La controversia entre Ticketmaster y la comunidad ARMY, seguidores de BTS, ha escalado considerablemente, generando un intenso debate en México sobre el dominio de la plataforma en la venta de boletos para conciertos. Las fallas técnicas y acusaciones sobre prácticas poco transparentes durante la preventa de los shows de BTS han desencadenado una ola masiva de quejas, que incluyeron más de 4,700 denuncias formales ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
La comunidad ARMY, una de las más organizadas a nivel global, inició una campaña de firmas para solicitar la exclusión de Ticketmaster en la venta de boletos en México, pidiendo además regulaciones más estrictas que garanticen transparencia y ética en la comercialización. Hasta ahora, la petición cuenta con más de 218,000 firmas.
En respuesta, Profeco inició un procedimiento contra la empresa por posibles incumplimientos normativos y adelantó que revisará y fortalecerá las normas referentes a la publicidad, información y venta de entradas a eventos masivos, buscando que los datos como fechas, precios, sedes y costos totales sean claros para los consumidores.
Aunque Ticketmaster no es considerado un monopolio formal en México debido a la existencia de otras plataformas, su asociación con OCESA le ha posicionado como el principal intermediario en la industria. Las dificultades durante la preventa de BTS evidencian, según expertos, limitaciones en el actual modelo tecnológico para acceder a boletos en línea y la necesidad de una regulación que equilibre la demanda global con la oferta disponible, además de un mayor combate a la reventa ilegal, tarea que requiere un esfuerzo conjunto entre empresas y autoridades.




































































































