
La tradicional elaboración de piñatas de siete picos en México, una costumbre centenaria muy arraigada en las fiestas navideñas, enfrenta un difícil panorama debido al incremento en los precios de los materiales necesarios para su fabricación. Artesanos y comerciantes de los mercados de Sonora y La Merced en la Ciudad de México reportan una caída en las ventas para la temporada decembrina, atribuyéndola en gran medida a la inflación y al encarecimiento de insumos como el cartón y el papel.
A pesar de esta coyuntura, varias familias continúan con la labor artesanal iniciada hace generaciones, confeccionando artesanalmente figuras tradicionales que simbolizan los siete pecados capitales, aunque reconocen que las ventas serán menores a las acostumbradas. Algunos comerciantes destacan que, a medida que se acerca la Navidad, hay un repunte en la demanda, aunque no suficiente para compensar la subida de costos.
Además de su valor económico, el arte de las piñatas representa una expresión cultural que fusiona tradiciones hispánicas, indígenas, africanas y asiáticas desde la época colonial. Hoy día, las piñatas tradicionales comparten espacio en los puestos con figuras modernas ligadas a la festividad navideña, como árboles o personajes como Santa Claus y el Grinch. La fabricación manual utiliza materiales como cartón, papel periódico y tiras de colores, unidos con engrudo casero, reflejando un oficio familiar que se transmite de generación en generación.
Si bien las piñatas con figuras políticas han perdido popularidad, la significación cultural de este arte continúa siendo un símbolo de la identidad mexicana en tiempos festivos. No obstante, la situación económica actual amenaza la continuidad de esta tradición debido al impacto que tiene la inflación en los costos y la capacidad de compra de los consumidores.




































































































