
Las tensiones diplomáticas y políticas entre Estados Unidos y Venezuela, liderada por Nicolás Maduro, podrían complicar las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La postura mexicana, marcada por una doctrina de no intervención y el respaldo a gobiernos de izquierda, contrasta con la actitud agresiva del gobierno de Donald Trump hacia Venezuela, generando un choque que podría afectar la relación comercial entre México y EU.
Expertos señalan que la escalada de confrontación, que incluye acusaciones de vínculos de Maduro con el crimen organizado y operaciones militares cercanas a las costas venezolanas, ha cambiado las reglas del juego en la región. Por su parte, México ha expresado su rechazo a las acciones militares, manteniendo una postura distante y evitando alinearse con Washington.
Esta discrepancia política abre interrogantes sobre cómo reaccionarán ambos países si se intensifica la presión militar o diplomática. Además, existe el riesgo de que la agenda política estadounidense, enfocada en presionar a Venezuela, influya en las negociaciones del T-MEC, un tratado que sostiene millones de empleos y representa un vínculo económico fundamental para México.
En este contexto, la posibilidad de modificaciones sustanciales al T-MEC o incluso la salida de Estados Unidos del acuerdo ha comenzado a considerarse, dado que en Washington prevalece la idea de que los socios comerciales deben ser también aliados en asuntos geopolíticos. México enfrenta así el reto de equilibrar su política exterior sin poner en riesgo su acceso al mercado norteamericano más grande del mundo.




































































































