
En 2024, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) enfrentó un aumento significativo en sus gastos operativos debido al alza en los precios de combustibles para generación eléctrica, según revela su Informe Anual. El gasto en compra de combustibles superó los 90 mil millones de pesos, un 25% más que el presupuesto inicial de aproximadamente 72 mil millones. Este sobrecosto no incluye otros gastos variables, pero refleja la presión de los aumentos internacionales en insumos energéticos.
El combustóleo fue el que experimentó el mayor encarecimiento, pasando de un precio previsto de 5.5 dólares por millón de BTU a 13.73 dólares, un incremento de 150%. Por su parte, el diésel también reportó un alza del 10%, con un costo final de 36.52 dólares por millón de BTU frente a los 33.3 dólares previstos. Además, aumentó el volumen utilizado de estos combustibles para asegurar la generación de electricidad.
La falta de infraestructura de gasoductos en zonas como Baja California y Yucatán obliga a CFE a utilizar combustibles más caros y contaminantes, como combustóleo y diésel, lo que eleva sus costos operativos. Según el experto Arturo Carranza, esta situación es consecuencia de la obligación de la empresa estatal de garantizar un suministro eléctrico continuo y confiable en todo el país, incluso si ello implica recurrir a fuentes menos eficientes y más contaminantes.
Este incremento en los costos operativos de la CFE tiene un impacto directo en las finanzas públicas, ya que la Secretaría de Hacienda debe otorgar subsidios para mantener estables las tarifas eléctricas y evitar traslados de aumentos a los consumidores. De esta manera, el encarecimiento del combustible y las limitaciones logísticas en regiones aisladas afectan tanto a CFE como al erario público, evidenciando la necesidad de mejorar la infraestructura energética nacional.




































































































