
Los Certificados de la Tesorería (Cetes) concluyen el 2025 con rendimientos al alza en sus plazos más cortos, sobresaliendo el bono a dos años como la opción más atractiva para los inversionistas. En la última subasta de valores gubernamentales del año, estos bonos registraron incrementos, consolidándose como una alternativa sólida para proteger el capital ante la inflación.
Actualmente, la inflación anual se sitúa en 3.72%, dentro de la meta establecida, lo que refuerza la perspectiva de que el Banco de México mantendrá una política monetaria flexible en los próximos meses. Los Cetes se comercializan principalmente en plazos de 28, 91, 182, 364 días y dos años, con rendimientos diferenciados según el tiempo de inversión.
En la subasta reciente, los Cetes a 28 días alcanzaron una tasa de 7.07%, los de 91 días 7.24%, y los de 182 días 7.37%. El bono a dos años fue el que registró el mayor rendimiento, situándose en 7.98%, que más que duplica la inflación anual vigente, otorgando así un rendimiento real cercano a 4.26 puntos porcentuales.
La ventaja de estos instrumentos radica en que ofrecen tasas de retorno superiores al incremento de precios, lo que permite a los inversionistas proteger su dinero contra la pérdida de poder adquisitivo. Para calcular el rendimiento real aproximado, se puede restar la tasa de inflación al rendimiento del Cete correspondiente, ejemplo claro del valor que ofrecen estos bonos en un contexto económico actual.




































































































