
El Banco de Inglaterra decidió bajar su tasa de interés clave al 3,75%, nivel más bajo en casi tres años, motivado por señales recientes de que la inflación en Reino Unido está cediendo y la economía muestra signos de desaceleración. Esta reducción, que fue aprobada por cinco votos contra cuatro, representa el primer recorte de tasas desde agosto y refleja un cambio en la postura de política monetaria del organismo central.
El gobernador Andrew Bailey respaldó el ajuste tras observar datos favorables en crecimiento económico, mercado laboral e inflación, con el índice de precios al consumidor cayendo inesperadamente a un mínimo en ocho meses. La institución proyecta que la inflación se acercará al objetivo del 2% para la primavera de 2026, lo que justifica un enfoque más flexible en los próximos meses.
No obstante, las actas de la reunión enfatizaron que el margen para futuros recortes será evaluado cuidadosamente, pues la tasa se acerca a un nivel neutral que ni estimula ni frena la inflación. Bailey señaló: “Seguimos pensando que las tasas están en una senda gradual a la baja, pero cada recorte representa una decisión cada vez más ajustada”. La libra esterlina y los rendimientos de los bonos públicos experimentaron movimientos moderados tras el anuncio, reflejando expectativas sobre la orientación futura.
Este ajuste en el Reino Unido ocurre en un contexto global donde otros bancos centrales, como el Banco Central Europeo, tienden a mantener o incluso elevar sus tasas, mientras la Reserva Federal de EE. UU. adopta una postura más cautelosa. La medida responde a preocupaciones que se centran cada vez menos en la inflación persistente y más en el debilitamiento del crecimiento económico y del mercado laboral británico.




































































































