
Aston Martin, la reconocida marca británica de autos de lujo, anunció un recorte de hasta el 20% en su fuerza laboral, como parte de una estrategia para enfrentar las pérdidas financieras y los obstáculos comerciales que afectan su recuperación desde el año pasado. Este ajuste implicaría que aproximadamente 600 de sus 3,000 empleados dejen la empresa.
La automotriz busca con esta medida reducir costos por hasta 40 millones de libras esterlinas, adicionalmente a los gastos de reestructuración estimados en 15 millones de libras. Además, se modificó a la baja el plan de inversión de capital para los próximos cinco años, recortándolo de 2,000 a 1,700 millones de libras, lo que podría retrasar sus planes de desarrollo en el mercado de vehículos eléctricos.
En 2025, Aston Martin reportó pérdidas por 493 millones de libras y una caída del 21% en sus ingresos, que quedaron en 1,260 millones. Para 2026, prevé mantener un volumen de entregas similar al año anterior, cuando vendió 5,448 unidades. La empresa enfrenta además una deuda acumulada de 1,380 millones de libras, deuda que ha resultado difícil de disminuir a pesar de inyecciones de capital y el respaldo del inversionista Lawrence Stroll.
El director general Adrian Hallmark señaló que, aunque no atribuye completamente a factores externos la situación, “no quiero culpar a Donald Trump de todos nuestros problemas, pero sin duda fue una parte importante del problema que enfrentamos el año pasado”. Bajo su liderazgo, Aston Martin se enfoca en alcanzar el equilibrio financiero con la entrega de vehículos como el Valhalla, un superdeportivo híbrido de alto costo, y con acuerdos financieros que incluyen la venta de derechos de marca para fortalecer su posición.



































































































