
Tulum enfrenta una combinación de factores que amenazan su competitividad turística: el aumento de los costos, el problema recurrente del sargazo y la reducción de la conectividad aérea. Miriam Cortés, presidenta de la Asociación de Clubes Vacacionales de Quintana Roo, señaló que la acumulación de problemas —entre ellos la proliferación de rentas vacacionales, la atención insuficiente al sargazo y cambios en la operativa del aeropuerto— ha afectado la afluencia de visitantes.
Recorridos por la zona hotelera muestran negocios cerrados, letreros de venta y calles sin mantenimiento. La Secretaría de turismo estatal reporta que el Caribe Mexicano registra una ocupación de 50.4% y que Tulum alcanza 41.8%, mientras que varios hoteles costeros anuncian cierres. En las últimas semanas siete aerolíneas, entre ellas Aeroméxico y Volaris, anunciaron suspensión de vuelos a partir de enero, un golpe adicional a la conectividad.
Guías y prestadores locales describen una actividad turística a la baja. Gabriel de Jesús López Uc, guía en la entrada de la zona arqueológica de Tulum, atribuye parte de la caída a los costos de acceso a atractivos como el Parque del Jaguar, las playas públicas y estacionamientos; menciona que recientes reducciones tarifarias —por ejemplo en transporte, de 200 a 100 pesos para mexicanos— han ofrecido cierto alivio.
Desde la esfera estatal se cuenta con recursos para promoción, pero Cortés advierte que hacen falta campañas institucionales nacionales para posicionar a México en el exterior y recuperar mercados. El contexto actual plantea desafíos inmediatos para la sostenibilidad económica del destino y para los negocios que dependen del flujo turístico.



































































































