
Las principales bolsas de Estados Unidos iniciaron la última semana del año con pocos cambios, reflejando un contexto marcado por un volumen reducido y la ausencia de catalizadores relevantes que impulsen el mercado. Después de dos días con retrocesos, el índice S&P 500 presentó una ligera caída del 0.01%, mientras que el Dow Jones y Nasdaq mostraron fluctuaciones moderadas, en línea con una dinámica de agotamiento del impulso acumulado durante 2025.
En contraste, los mercados europeos tuvieron un mejor desempeño gracias a la recuperación en los precios de los metales, lo que favoreció especialmente a las compañías mineras. En el mercado de renta fija, los bonos del Tesoro estadounidense registraron ventas a lo largo de toda la curva, incrementándose en dos puntos básicos el rendimiento del bono a 10 años, ahora en 4.13%. Esta evolución refleja una toma moderada de ganancias y la expectativa sobre nuevas directrices de política monetaria.
La atención se centra ahora en la publicación próxima de las minutas de la Reserva Federal, documento que podría ofrecer indicios sobre la trayectoria de las tasas de interés en 2026. Tras tres recortes consecutivos, los funcionarios del banco central advirtieron que las futuras reducciones serán limitadas, situación que ha reducido el entusiasmo en los activos de riesgo. Además, declaraciones recientes del expresidente Donald Trump respecto a un posible cambio en la presidencia del organismo generaron incertidumbre acerca de la independencia de la Fed.
En el segmento de materias primas, la plata y el oro recuperaron terreno tras fuertes caídas, apoyados por la persistente demanda física y compras de bancos centrales. Por su parte, el cobre extendió su racha alcista más prolongada desde 2017 motivada por tensiones en la cadena de suministro y anticipos de envíos hacia EE.UU. El mercado petrolero se mantuvo relativamente estable, con el crudo Brent sobre los 62 dólares por barril, influenciado por riesgos geopolíticos y señales de exceso de oferta global. En América Latina, el dólar mostró retrocesos frente a varias monedas regionales, en un escenario de debilitamiento global de la divisa y ajuste de expectativas económicas hacia 2026.




































































































