
Estados Unidos detuvo a Nicolás Maduro, lo que ha generado una crisis en el liderazgo venezolano y plantea dudas sobre si la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumirá el mando sin que se convoquen nuevas elecciones. Esta situación ocurre justo en vísperas de la instalación de una nueva Asamblea Nacional.
Las normas constitucionales venezolanas no contemplan explícitamente la captura de un presidente por una potencia extranjera, por lo que la situación abre un debate sobre la legitimidad y el procedimiento que debe seguirse en este contexto. El Tribunal Constitucional venezolano ha señalado que podría considerarse una ausencia temporal, lo que permitiría a Rodríguez ejercer funciones ejecutivas hasta por 90 días, con la posibilidad de extenderse otros 90 días.
El futuro político dependerá en gran medida de si se declara la ausencia definitiva de Maduro, lo que aceleraría un llamado a elecciones en un plazo máximo de 30 días. Mientras tanto, la nueva Asamblea Nacional está programada para tomar posesión en enero, pese a la incertidumbre y la división interna, ya que una parte significativa de la oposición boicoteó las recientes elecciones parlamentarias.
El gobierno estadounidense, liderado por el entonces presidente Donald Trump, ha manifestado interés en mantener una transición controlada, evitando un vacío de poder que podría derivar en violencia, dada la presencia de milicias armadas leales a Maduro. Expertos advierten sobre el riesgo que esto representa para la estabilidad de Venezuela y la región, haciendo necesario un manejo cuidadoso de la situación.




































































































