
El próximo 18 de febrero se cumplirán tres años desde que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador promulgó en Sonora el decreto que nacionalizó el litio en México. Esta medida fue anunciada con el objetivo de que el Estado mexicano controlara este recurso estratégico, apoyando el desarrollo de una industria local de baterías para vehículos eléctricos. Sin embargo, a la fecha no se han concretado avances significativos en este sector, ni en la extracción ni en la producción de baterías para la industria automotriz nacional.
Expertos señalan que el principal obstáculo radica en la complejidad y el tiempo requerido para desarrollar la cadena productiva del litio en México. Mientras que el litio del país se encuentra principalmente en depósitos de arcilla, el resto del mundo basa su producción en salares o salmueras, lo que encarece y dificulta la extracción y procesamiento. Esto contrasta con países como China, que llevan más de dos décadas invirtiendo en infraestructura y tecnología para consolidar su industria de baterías, ensamblando actualmente entre seis y siete de cada 10 baterías a nivel mundial.
Además, la industria automotriz global está experimentando una desaceleración en la adopción masiva de vehículos eléctricos. Recientemente, la Comisión Europea propuso flexibilizar la prohibición de venta de autos con motor de combustión a partir de 2035, permitiendo retrasar la transición hacia los eléctricos. Este cambio impacta las oportunidades para que México ingrese a la cadena global de producción de baterías, dado que aún no cuenta con una base sólida ni un apoyo gubernamental que incentive su desarrollo.
En este contexto, incluso proyectos ambiciosos como la posible planta GigaFactory de Tesla en Nuevo León permanecen en incertidumbre. Sin indicadores claros de avance y con la competencia internacional consolidada, la producción de baterías de litio en México continúa siendo inexistente. Mientras, el mercado nacional y mundial sigue dominado por vehículos a gasolina o híbridos, y la expectativa de contar con baterías “Made in México” sigue diluyéndose.




































































































