
El inicio del año suele ser un momento de reflexión para muchos profesionales mexicanos que consideran cambiar de empleo, pero esta tendencia conocida como “January Jump” no implica renuncias masivas, sino un proceso más silencioso donde se reconoce que el trabajo actual dejó de alinearse con sus aspiraciones. Generalmente esta etapa coincide con el cierre de proyectos y el recibo de bonos, lo que actúa como disparador para replantear objetivos laborales.
Aunque el mercado laboral en México continúa creando empleo, lo hace con menor dinamismo, generando que muchas personas opten por mantener su puesto por seguridad ante la incertidumbre y la limitada apertura de nuevas vacantes. Esto se ve reflejado en que, para el primer trimestre de 2026, un 13% de los empleadores aún no ha decidido si realizará ajustes en plantilla, complicando la previsión de demanda de talento.
Adicionalmente, la informalidad laboral sigue siendo un desafío significativo. Más de la mitad de la población ocupada trabaja sin acceso a prestaciones o seguridad social, con un aumento en la tasa de informalidad al 54.6% al cierre de 2025. Tal situación evidenció un crecimiento del empleo informal en millones de personas durante el año anterior, lo que subraya la necesidad de estrategias integrales que promuevan empleo formal, capacitación y acceso a tecnologías.
Los especialistas señalan que, aunque la creación de empleo formal debería superar el millón anual, este ritmo aún no se alcanza, y la cautela empresarial se refleja en procesos más cuidadosos para abrir nuevas vacantes. En este contexto, enero es un mes en el que los trabajadores exploran, evalúan el mercado y preparan sus movimientos futuros, más que un período de cambios inmediatos e impulsivos.




































































































