
El Senado de la República tiene previsto iniciar la próxima semana el análisis de un proyecto de reforma constitucional que propone reducir la jornada laboral a 40 horas semanales. Esta iniciativa busca modificar el artículo 123 de la Constitución para establecer que los trabajadores tengan una semana laboral con una jornada máxima de cuarenta horas y, como mínimo, un día completo de descanso con goce de salario tras seis días laborados. Sin embargo, la implementación será paulatina, manteniendo las 48 horas semanales durante 2026 y disminuyendo dos horas por año hasta alcanzar las 40 en 2030.
El senador Saúl Monreal informó que la Comisión de Puntos Constitucionales difundió ya el proyecto entre los legisladores, apuntando que la discusión formal está próxima. No obstante, diversos sectores han expresado preocupaciones sobre la propuesta. El coordinador parlamentario de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, señaló que la reforma resulta regresiva en materia laboral porque no garantiza dos días completos de descanso semanal, como se ha planteado en otras versiones, y porque mantiene esquemas que pueden precarizar las condiciones del trabajador.
Castañeda criticó la inclusión de turnos de 12 horas diarias, actualmente establecidos en 9, y alertó que el pago de horas extra se modificará, pues mientras que la legislación vigente exige el pago triple a partir de la novena hora, el proyecto establece que después de 12 horas solo se pagaría el doble. Además, advirtió que muchas empresas ya operan con horarios extensos, por lo que teme que la reforma legalice jornadas de hasta 16 horas extraordinarias, lo que impactaría negativamente a la clase trabajadora.
Con estas opiniones en el debate y su gradual aplicación, la reforma a la jornada laboral representará un cambio importante para millones de empleados, que se espera beneficiará progresivamente a lo largo de estos años.



































































































