
El Informe Global de Riesgos 2026, presentado recientemente por el Foro Económico Mundial, ofrece una visión profunda sobre los principales desafíos que enfrentarán las empresas a nivel mundial en distintos horizontes temporales. Este análisis, basado en la percepción de más de 1,300 líderes y expertos, identifica cómo la fragmentación geopolítica, las tensiones económicas y el avance tecnológico modifican el entorno operativo, elevando la complejidad en mercados, cadenas de suministro y modelos de negocio.
En el corto plazo, los principales riesgos se relacionan con la confrontación geoeconómica, que se manifiesta en la intensificación de aranceles, sanciones y controles comerciales. Esto genera inestabilidad para quienes operan en mercados internacionales. Además, factores como la inseguridad institucional, la desinformación y la polarización social aumentan la incertidumbre regulatoria y los riesgos reputacionales. Dentro del ámbito económico, la probabilidad de desaceleraciones, inflación persistente y altos niveles de endeudamiento condicionan las decisiones empresariales. En este contexto, la ciberseguridad emerge como una prioridad al representar amenazas directas a la continuidad operativa y la confianza del cliente.
Al proyectar el análisis a 10 años, los riesgos ambientales toman protagonismo, destacando eventos climáticos extremos, la pérdida de biodiversidad y cambios estructurales en los sistemas naturales. Estos factores ya impactan en sectores diversos a través de infraestructuras vulnerables, interrupciones recurrentes en la cadena de suministro y aumentos en costos de seguros y depreciación de activos.
El informe resalta la necesidad de que las organizaciones adopten una gestión de riesgos integral que vincule riesgos inmediatos con amenazas estructurales a largo plazo. La incorporación de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y herramientas como el análisis de escenarios, gestión climática, ciberseguridad y fortalecimiento del capital social se convierten en elementos esenciales para reforzar la resiliencia, seguridad y competitividad empresarial en un entorno cada vez más desafiante e incierto.




































































































