
Un artículo científico que durante 25 años afirmó que el glifosato no causaba riesgos significativos para la salud ha sido oficialmente retractado por conflictos de interés y falta de transparencia. Publicado en el año 2000 en la revista Regulatory Toxicology and Pharmacology, este estudio fue ampliamente citado por autoridades regulatorias globales, influyendo en decisiones políticas sobre el uso del herbicida, sobre todo el producto comercial Roundup, de Monsanto.
La retractación fue anunciada recientemente luego de que se revelara que el trabajo omitía datos importantes sobre carcinogenicidad, contaba con la participación no declarada de empleados de Monsanto en su redacción, y que sus autores recibieron beneficios económicos de parte de la empresa agrícola. Estas irregularidades habían sido denunciadas ya desde 2002 por varios científicos, pero la alerta mayor llegó en 2017 cuando se filtraron documentos internos que evidenciaban la implicación directa del fabricante en la elaboración del estudio.
Monsanto, ahora parte de Bayer, sostiene que su involucramiento fue limitado y debidamente reconocido solo en agradecimientos, sin alcanzar a ser acreditado como autoría. Aún así, el glifosato ha sido catalogado desde 2015 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer como ‘probable carcinógeno’, cuestión que ha generado restricciones en varios países y cientos de demandas millonarias vinculadas a posibles casos de cáncer asociados.
Expertos expresan que la retractación es un paso positivo para la integridad científica, pero cuestionan el tiempo que tomó descubrir estas fallas y advierten que casos similares pueden existir en la literatura científica. Este episodio puede influir especialmente en las regulaciones europeas, aunque las autoridades estadounidenses, bajo una administración proindustrial, podrían mantener su postura sobre el herbicida.




































































































