
La reciente política impulsada por el expresidente estadounidense Donald Trump para restringir visas de inmigrantes impacta significativamente a varios gobiernos de izquierda en América Latina. Esta medida, que comenzará a aplicarse a partir del 21 de enero, afecta a solicitantes de visa provenientes de una lista de 75 países que Estados Unidos considera con mayor riesgo de interferencia en sus procesos gubernamentales.
Entre los países afectados se encuentran Uruguay, Brasil, Colombia y Guatemala, cuyos gobiernos tienen orientación política de izquierda. A pesar de que Uruguay ha buscado previamente un programa de exención de visa bajo la administración de Joe Biden, ahora se suma a esta lista, junto con otros países tradicionalmente críticos de Estados Unidos como Nicaragua y Cuba. En contraste, naciones dirigidas por gobiernos más conservadores y aliados de Trump, como Argentina, Paraguay y Ecuador, no han sido incluidas en estas restricciones.
El gobierno uruguayo ha expresado preocupación por la señal política que la medida envía, aunque el número de ciudadanos uruguayos que solicitaban estas visas era reducido. El presidente Yamandu Orsi señaló que esta política estadounidense afecta a quienes buscan residir y trabajar permanentemente en Estados Unidos, sin impactar a turistas o trabajadores temporales. Uruguay mantiene una relación comercial importante con Estados Unidos, especialmente en exportaciones de software, aunque China es su principal socio comercial en otros sectores.
Esta ofensiva migratoria se enmarca en un contexto de tensión política en la región, donde gobiernos de orientación izquierdista enfrentan restricciones más severas, mientras que aliados conservadores parecen estar exentos. La medida refleja una estrategia estadounidense para limitar la migración de ciertas zonas, con particular atención a aquellos países percibidos como más críticos o distantes de la política norteamericana.




































































































