
En 2025, Petróleos Mexicanos (Pemex) registró una producción promedio diaria de hidrocarburos líquidos —constituidos por petróleo crudo y condensados— de 1.635 millones de barriles, lo que representa una disminución anual del 7.1%, alcanzando su nivel más bajo en tres décadas y media. Esta cifra confirma que la empresa estatal no ha logrado revertir la tendencia a la baja en la extracción de hidrocarburos, agudizando un declive que afecta severamente su operación desde hace varios años.
El retroceso anual fue el mayor desde 2019 y afecta tanto al petróleo crudo, que constituye el 83.6% de la producción total con 1.367 millones de barriles diarios (reducción del 7.9%), como a los condensados, que representan el 16.3% restante con 267,800 barriles diarios, que también registraron una caída de 2.3% respecto al año previo.
Este descenso en la producción impactó directamente en la exportación de petróleo mexicano, que en 2025 se redujo a un promedio de 581,000 barriles diarios —la cifra más baja registrada—, lo que significó una caída anual cercana al 28%. Como resultado, los ingresos por exportaciones petroleras en dólares cayeron un 37.7%, al pasar de 20,820 millones en 2024 a 12,951 millones en 2025.
Sin embargo, en el ámbito refinador Pemex mostró avances al producir 1.088 millones de barriles diarios de petrolíferos, un aumento del 9.2% anual. La apertura de la refinería Olmeca y trabajos de rehabilitación en el Sistema Nacional de Refinación impulsaron un crecimiento del 22.7% en la producción de gasolinas, que alcanzó los 356,300 barriles diarios. También aumentó la producción de turbosina y diésel, con crecimientos interanuales de 28.8% y 26.6%, respectivamente.
En conjunto, los datos ilustran un escenario complejo para Pemex, donde la caída sostenida en la producción de hidrocarburos contrasta con los esfuerzos para fortalecer la capacidad de refinación y producción interna de combustibles.




































































































